miércoles, 23 de marzo de 2011

Las personas se complementan. Tú me complementas.


Las personas se complementan. O al menos así me han dicho, así lo entiendo.
                En todos los grupos de amigos cada uno es diferente. Podemos ver al feo acompañado por otro muy guapo. El extrovertido hablando por su amigo tímido; el más inconsciente siempre tiene detrás al sensato regañándolo igual que Pepito Grillo con Pinocho; el que más bebe suele tener a un amigo que lo recoge, el amigo que ni bebe, ni fuma. A veces nos reímos porque la mayoría de ellos no encajan.
                Algo así nos pasa a nosotras.
                Discutimos por estupideces. Nos hacemos llorar. No solemos entendernos. Nos regañamos. Casi nunca hacemos lo que espera la una de la otra. Ni si quiera sabemos por qué somos amigas. Incluso, más de un día nos hemos querido matar. No pensamos igual ni tenemos la necesidad de hacerlo porque una tiene lo que le falta a la otra.
                Tú siempre estás ahí.
 Has llorado porque yo lo hacía. Te has preocupado por verme mal. Me llamas por el simple hecho de que estás tranquila sabiendo que estoy bien. Me dices cuando me equivoco, cuando hago las cosas mal. Pero lo más importante es que me apoyas incondicionalmente sabiendo que soy alguien diferente a los demás, por eso me quieres. Me gusta mucho que creas en mí, que me valores y que sin ver lo mejor de mí digas: ‘’Confía en ti. Haces las cosas mejor de lo que piensas’’. Me gusta ver películas contigo y quedarme dormida, me gusta mucho como me cuentas lo que le ha pasado al protagonista.
                Eres una persona increíble. Ya sé que no te gusta que te agradezca nada, entonces te lo voy a agradecer de manera diferente. Eres tú la fuerza que me falta, la que me recoge cuando caigo, la que me abre los ojos. Eres mi parte fría, mi parte sensata. Incluso en estos momentos eres la cordura que me falta, uno de los motivos para seguir. Me duele mucho saber que estás mal porque yo lo estoy. Me duele ver la impotencia que te provocan mis actos.
                Soy yo de las pocas personas (por no decir la única) que sabe quién eres en realidad. Que sabe que dentro de esa carcasa de mujer dura, insensible, despegada… Existe alguien que es todo lo contario. Alguien que se derrumba de la misma forma que yo. Pero sabes que yo estoy ahí y que haría lo mismo que tú conmigo.
                A veces me equivoco y la culpa me llena, pero he intentado hacer las cosas como mejor sabía. A veces tú también te equivocas. Y otras veces, no sabemos cómo ayudarnos y es cuando me besas la frente y dices: ‘’ya pasará’’. Nos abrazamos con el consuelo de que las dos somos invencibles, con el consuelo de que nos queremos a pesar de nuestras diferencias, on el consuelo de con querernos basta.
                Sí, eres de las mejores cosas que me han pasado. Eres de las mejores personas que tengo en mi vida.
                Te quiero mucho y me alegro de que lo sepas. FELIZ DÉCIMO OCTAVO CUMPLEAÑOS.              

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